Viajes al extranjero como voluntario: el calvario de informarse por Internet

Son muchos los que, con toda su buena intención, se disponen a emprender un viaje persiguiendo un objetivo más allá de conocer otro lugar.

Nos referimos a aquellos que inician una búsqueda con la finalidad de encontrar una opción que les permita ayudar mientras viajan o conocer una realidad diferente a la suya.

 

La locura de buscar en Internet

Buscar un voluntariado, la participación en algún proyecto o unos días de turismo solidario (que no son lo mismo y que ahora diferenciaremos) se convierte a veces en un auténtico calvario.

Internet está lleno de webs con alternativas para este tipo de viajeros. Pero a veces tanta información nos satura y en lugar de orientarnos, nos deja más perdidos de lo que nos encontrábamos en un principio.

Porque sabemos, por experiencia, que enfrentarse a tantas opciones y dudas acaba incluso por agotar, intentaremos orientar en lo que podamos a quien se encuentre ahora en medio de esa búsqueda, a punto de comenzarla o pensando en abandonarla.

 

No es lo mismo ser que estar

Ya lo decía la canción… “No es lo mismo ser que estar”. No es lo mismo ser coperante que estar unos días cooperando con un proyecto.

Sentimos si eres enemigo de las etiquetas, pero consideramos necesaria una clasificación para aclararnos las ideas.

Vamos a diferenciar entre el cooperante, el voluntario y el turista. Ninguno es mejor que otro; simplemente, hay que distinguirlos.

Puede que dependiendo de la persona o de la asociación, los términos empleados para referirse a uno o a otro varíen, pero lo importante no es el nombre sino qué hace cada uno. Para que sepas dónde quieres estar tú.

 

  • El cooperante

El cooperante es una persona que, tras una licenciatura, ha estudiado una especialidad para trabajar en proyectos de cooperación.

Ser cooperante es un trabajo y, por tanto, esa persona cobra un salario y ese es su empleo, a lo que se dedica profesionalmente. En la mayoría de los casos se dedica a revisar o gestionar (junto con los cooperantes locales del destino en cuestión) el funcionamiento del proyecto que le han encomendado. El cooperante tiene una formación y una experiencia que no todo el mundo tiene y que, además, no se puede adquirir en dos días.

Si te vas un mes a un país extranjero a colaborar con alguna acción de una ONG, por ejemplo, NO eres cooperante, eres voluntario.

 

  • El voluntario

El voluntario es la persona que, ya sea dos calles más allá de su casa, ya sea en un país lejano al suyo, participa en un proyecto de forma altruista. Puede no requerir una formación previa (depende del caso) y no cobra por su trabajo (incluso paga).

Como nos decían en la Plataforma de Voluntariado de España, el ser voluntario “es una decisión personal de alguien que decide dedicar en ello su tiempo”.

En lo que a nosotros nos concierne ahora, los voluntariados en el extranjero, podemos diferenciar, además, según la duración:

 

    • Menos de un mes

Viajes de duración de dos o tres semanas, en la mayoría de los casos, en los que la persona viaja a un país extranjero y colabora en un proyecto allí.

¿Haciendo qué? Mejorando las condiciones de un colegio, como monitor en actividades de tiempo libre, construyendo un pozo, reformando un hospital… o en las llamadas “brigadas de solidaridad”, apoyando luchas políticas y sociales.

Lo malo es que en tan poco tiempo no te da tiempo a sentir que ayudas; y, lo que es más importante, no te da tiempo a ayudar.

En cuanto al dinero, pagas tú el viaje (y generalmente el alojamiento y la manutención). A veces se critica mucho esto “Pero si voy a ayudar… ¡¿encima tengo que pagar?!”.

(De ambas sensaciones hablaremos adespués)

 

    • A partir de un mes.

En este caso, quizás te pidan experiencia previa. De todas formas, cada organización se encarga de escoger a los voluntarios que viajan con ella. Seleccionan por curriculum, entrevistas personales, intereses…

A veces, nos explicaban desde una de ellas, hay personas muy jóvenes que quizás no estén aún preparadas para determinados proyectos. Y no siempre depende de la edad, nos comentaban. Hay quienes con 40 años no tienen la madurez que se espera de una persona de 40 años.

A mucha gente le encantaría vivir esta experiencia más tiempo, pero si se trabaja, viajar fuera durante varios meses no es tan factible como invertir un par de semanas de tus vacaciones en un voluntariado. Digamos que, aunque siempre es una decisión importante y que conviene tomar con seguridad, cuanto más tiempo vaya a durar el voluntariado, más trascendente parece.

 

  • El turista solidario

Aunque para la persona de la Plataforma de Voluntariado de España con la que hablamos, el concepto de “turismo solidario” no termina de caer en gracia, lo cierto es que existen muchas webs en las que lo que se ofrece, llamemos como lo llamemos, se trata de turismo y no de voluntariado.

¿Por qué “solidario”, entonces? Lo que caracteriza a estos viajes es que invitan a conocer una realidad social diferente a la propia; incluyen la visita a un lugar en el que se esté realizando alguna actividad específica con un colectivo; comulgan con el llamado Turismo Responsabley conciencian de una determinada situación.

Pero, insistimos, no se  trabaja: se hace turismo.

Según Canal Solidario, el Turismo Responsable puede vivirse de forma independiente o de la mano de alguna empresa especializada (y cada vez hay más). Lo que le distingue de otras formas de hacer turismo es que “asume su impacto sobre la población a nivel ambiental, social, cultural y económico“.

Aquí tienes los puntos clave del Turismo Solidario, según Ayuda Humanitaria.

 

Mhhhh… ¡recopilemos!

 

Evita las desilusiones

Además de preguntarte a ti mismo qué dedicación estás dispuesto a ofrecer, cuánto tiempo puedes y quieres viajar y cómo quieres hacerlo, hay un par de comeduras de cabeza que puede que te asalten por el camino.

 

  • ¿Realmente hago falta? ¿o estoy pagando por viajar a ayudar y no me siento útil? ¿Al final gano yo con la experiencia más que con lo que ganan ellos? ¿no es eso egoísta?

Hablaré desde la experiencia: No sería ni la primera ni la segunda vez que participo de un proyecto y me acabo preguntando… ¿pero esto hacía falta? 

¡¡ERROR!! Quítate la idea de salvar el mundo en 15 días.

Es normal que te surjan este tipo de dudas. Por eso, si viajas poco tiempo (y un mes es muy poco tiempo) asume que puede llegar un momento en que te sientas mal porque creas que esa ayuda no era necesaria.

Si el voluntariado es dura poco, recíbelo con la idea de convivir, de conocer de cerca otra cultura y de colaborar en lo que puedas.

¿Ayudas? Claro que sí, pero no esperes ver los frutos de lo que estás sembrando, porque es muy difícil que tengas tiempo de verlo crecer. No peques de impaciente.

Ni de egoísta. No has ido allí a sentirte bien.

 

  • ¿Me están timando por el hecho de que viajo para ayudar y encima pago?

La otra cuestión que trae de cabeza a muchos futuros voluntarios (también en el caso de los voluntariados cortos) es la económica.

Recuerda que en 15 días es posible que des más trabajo del que aportas. Si, encima, supones un gasto para la comunidad de destino… ¿por qué iban a querer que fueras?

Tómatelo, insistimos, como un intercambio de experiencias. Tú colaboras con ellos y ellos colaboran contigo. A veces es mucho más lo que te traes tú de vuelta en la mochila que lo que dejas allí.  Sé agradecido.

¿Pero dónde va ese dinero? Como explican desde Aipc-Pandora, “no tienen ninguna otra fuente de financiación y la organización debe cubrir los gastos generales derivados del trabajo que implica su coordinación y gestión: salarios del personal profesional que trabaja en la gestión del programa, alquiler de su sede, gastos generales (luz, agua, internet, material de oficina,…) costes de desplazamientos, publicidad,…”

 

Voluntariado “por tu cuenta”

No lo hemos incluido en la clasificación de arriba porque creemos que tiene mucho que ver con el tema del dinero.

La única manera de evitar el pago de la gestión a la ONG española es viajar sin ONG española. ¿Cómo? Contactando directamente con la del lugar de destino. Yo me fui así a Marruecos y, resumiendo:

  • Una ventaja
    • todo el dinero que aportas va al país de destino. Si vas huyendo de intermediarios, quizás sea esta la solución. No queremos decir con esto que no haya que pagar a la ONG española; simplemente, recordamos que existe esta opción.
  • Dos inconvenientes
    • es menos cómodo que cerrarlo todo desde aquí. Puede que no sepas hasta el último momento dónde vas a dormir o qué vas a hacer exactamente. No tienes una persona que, desde España, haga un seguimiento de tu proyecto y a la que puedas dirigirte si tienes algún problema. Y, lo más importante, a tu madre puede darle algo con tanta incertidumbre.
    • No todas las ONG de destino te dejan ir si no es a través de un contacto de organización española.

 

¿Y a dónde me dirijo? ¿A quién pregunto?

Aclarada esta diferencia y ya pensando qué tipo de proyecto es el indicado para ti, llega la segunda parte del suplicio de la búsqueda. “¡¿Pero y a quién pregunto?!, ¿cómo me fío?, ¡¿con cuál de estas tropecientas asociaciones contacto?!”.

Sí. Conocemos esa sensación….

 

Así que aquí te presentamos una serie de alternativas concretas para que emprendas tu búsqueda (Asociaciones, portales de Internet, etc.).

Habrá mil más, pero con estas (o cercanos a ellas) es con las que hemos hablado:

[Fotos y vídeo: Canalsolidario.org]
[Fuentes: canalsolidario / Aipc Pandora / Plataforma de Voluntariado de España / Injuve]

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Author:María de la Cruz Valdemoro

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  1. ONGs - asociaciones - voluntariado extranjero - internacional - verano 2012 | Viajediario.com - 07/06/2012

    […] vez hemos aclarado qué tipo de experiencia queremos vivir y nuestra disponibilidad en cuanto al tiempo y ya con algunos conceptos más claros acerca de dónde […]

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